Lambic

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Si tuviéramos que describir las cervezas lambic de una manera fácil, probablemente diríamos que «molan». Sí, ¡molan! Esta cerveza tiene un algo extra que hace que cada botella sea única e increíblemente divertida de beber…
La mayoría de las cervezas comerciales se hacen con cepas de levadura cuidadosamente seleccionadas, pero los cerveceros de cervezas lámbicas dejan las cosas al azar. Las cervezas lámbicas belgas se dejan en cubas abiertas donde se permite que la levadura silvestre y las bacterias actúen. Una vez que comienza el proceso de fermentación, la cerveza se almacena en barriles y se deja envejecer hasta tres años.
Piensa en la diferencia entre el pan hecho con levadura comercial y el pan hecho con una masa madre y empezarás a entender la idea.
El resultado es una cerveza claramente agria de carbonatación suave, aspecto turbio y una sensación espesa en boca.
Aunque no es un requisito, muchas lámbicas también se fermentan con frutas como frambuesas, albaricoques e incluso uvas moscatel, lo que añade otra capa de complejidad a la cerveza, equilibrando la cerveza agria con sabores agrios y dulces de frutas.
Las cervezas lámbicas han adquirido una reputación injusta en los últimos años por ser demasiado dulces y almibarados. De hecho, muchos productores, en aras de hacer su elaboración más sencilla, barata y «original», han empezado a añadir jarabes de frutas directamente en la cerveza en lugar de fermentar con frutas enteras. Esta práctica está perjudicando el resultado a nuestro parecer. Algunas cervezas hechas de esta manera son decentes, mientras que otras justifican su reputación dulcemente empalagosa.